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El Contentamiento Cristiano - Capítulo 8

El Contentamiento Cristiano - Capítulo 8

Ningún pretexto - Capítulo 8

8. ¡NINGÚN PRETEXTO!

 Desde que el Señor preguntó a Adán y Eva acerca del primer pecado, los hombres y las mujeres han inventado pretextos para excusar su comportamiento. Los siguientes son algunos de los pretextos que generalmente son usados para justificar las quejas.

No me estoy quejando; sólo me estoy enfrentando con los hechos. Estos son la verdadera causa de mis quejas.”  Por supuesto, es bueno que los creyentes vean los hechos en una forma realista, pero no deberían quejarse. Al contrario, estar conscientes de los hechos significa estar conscientes de cuán grande es la misericordia de Dios para con ellos. Si están pensando más acerca de sus problemas que de las misericordias de Dios, entonces tienen una visión distorsionada de la realidad. El mantener una consciencia de los hechos no le impide al creyente servir a Dios, pero quejarse acerca de sus problemas, si lo estorba. Debemos enfrentarnos con los hechos en todas formas, pero eso debería conducirnos a estar agradecidos con Dios, no sólo por lo que ha hecho por nosotros sino por lo que ha hecho por otros. Cuando envidiamos a los que no tienen los problemas que nosotros pasamos, mostramos que estamos pensando demasiado acerca de nuestros problemas, y no lo suficiente acerca de la bondad de Dios.

No estoy quejándome; sólo estoy molesto a causa de mi pecado.”  Esto es muy fácil de decir, pero frecuentemente cuando la causa del problema nos es quitada, la supuesta sensibilidad al pecado se desvanece, y esto sólo indica que en realidad no hubo una convicción genuina del pecado desde el principio. Verdaderamente, muchos están molestos a causa de las consecuencias de sus pecados, y no a causa del pecado mismo. Los creyentes que están preocupados realmente acerca del pecado no querrán añadir a su culpa las quejas, sino más bien estarán dispuestos a someterse a la disciplina de Dios.

Estoy infeliz porque no siento la presencia de Dios conmigo.” Muchos se quejan de esto especialmente cuando están sufriendo. Pero el hecho de que estén sufriendo, no significa que Dios les ha abandonado. El hecho de que un padre discipline a su hijo, no quiere decir que se ha vuelto en su contra. Además, Dios ha prometido estar con su pueblo, especialmente en tiempos de dificultad. “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos no te anegarán.” (Isa.43:2) Entonces, Dios siempre está ahí, pero quizás los creyentes no sienten su presencia porque su espíritu quejumbroso ha debilitado su sensibilidad a la presencia de Dios. Si quieren sentirle cerca, tienen que estar quietos y sumisos, y tener cuidado de ser la clase de personas que El quiere que sean.

No son mis problemas, sino la actitud de otros es lo que no soporto y hace que me queje.” Aún la actitud de otras personas está en las manos de Dios, y aún las personas más malas pueden ser usadas en el propósito de Dios. No obstante, los creyentes deben recordar que las personas malas están bajo el juicio de Dios y lo que deberían hacer es orar por ellas. No importa cuán duramente sean tratados por otras personas, los creyentes siempre deben guardar en mente que Dios es bueno para con sus hijos, y le deben alabar por ello. No existe ningún pretexto para quejarse.

Nunca esperaba que me fuera a suceder esto a mí.”  Los creyentes deben esperar tener problemas en esta vida. Deben prepararse para los tiempos difíciles para que cuando lleguen, estén preparados para enfrentarlos. No deberían decir: “Nunca esperaba que me fuera a suceder esto a mí”, cuando Dios está siendo especialmente bueno con ellos.

Mis problemas son peores que los problemas de otros.” ¿Cómo sabes eso? Probablemente tus quejas te han conducido a exagerar la gravedad de tu situación. Pero suponiendo que esto fuera cierto, entonces significa que Dios te ha dado una mayor oportunidad para glorificarle de la que ha concedido a otros. Cuando otros vean como tratas con tu gran problema, entonces alabarán a Dios y quizás sean ayudados.

Mi problema me impide servir a Dios.”  A veces llega a suceder que los creyentes no pueden servir a Dios como quisieran a causa de sus circunstancias. Por supuesto, los creyentes desean servir a Dios y se entristecen cuando algo les impide hacerlo. Pero esto no constituye un pretexto para quejarse. Todos los creyentes tienen una vocación espiritual qué cumplir, no importa cuán insignificantes piensen que son, ni cuán pequeño piensen que es su servicio. Dios es más agradado con los hechos más sencillos, efectuados por los creyentes más humildes, que por todos los hechos más famosos de toda la historia humana. Lo que Dios exige no es la fama, ni logros brillantes, sino la fidelidad y la paciencia. Aquellos que manifiesten esas cualidades espirituales serán recompensados en el cielo. Cuando los creyentes más humildes ven esto, se dan cuenta que no tienen ninguna base para quejarse.

Mis circunstancias son tan variables, que me es imposible aguantarlas.” Probablemente, si nuestras
circunstancias son tan variables es para enseñarnos a confiar en Dios en cada paso que tomamos en el
camino. De todas maneras, nuestro estado espiritual es firme y nuestro bienestar eterno seguro. Mientras
que nuestras circunstancias temporales son inciertas, nuestras bendiciones espirituales son seguras.

Mi situación ha cambiado tanto que no puedo dejar de quejarme.” Fui rico y ahora soy pobre. Este no es un pretexto para quejarse. ¿No están agradecidos de que habiendo sido ricos, tuvieron la oportunidad de prepararse para este tiempo de pobreza? ¿Que estando sanos tuvieron oportunidad de alistarse para la enfermedad? ¿Que teniendo libertad, tuvieron tiempo para prepararse para este tiempo de persecución? Un marinero sabio usa los días de calma para preparar su embarcación para enfrentarse a la tormenta. Dios no está obligado a concederles a los creyentes cosa alguna. Por lo tanto, deberían estar agradecidos por cada bendición pasada y presente, las cuales no han merecido. ¿Es justo quejarse acerca de unas cuantas dificultades cuando el resto del viaje ha sido placentero? Quizás lo que realmente quiere decir este pretexto es lo siguiente: “Me costó mucho trabajo conseguir esto y ahora, no es justo que me sea quitado.” Cuando los creyentes pagan un alto precio para obtener algo, o cuando les cuesta mucho trabajo conseguirlo, deben asegurarse de que tienen una actitud correcta hacia ese objeto. Deberían estar dispuestos a perderlo si es que hay algo diferente, algo realmente mejor para ellos, algo que le honre más a Dios.

Preguntas que pueden ayudarle en su meditación sobre el capítulo 8.

1. ¿De qué maneras trata usted de excusar sus quejas?

2. ¿Qué ha aprendido usted acerca de sí mismo por medio de este estudio?


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