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El Contentamiento Cristiano - Capítulo 10

El Contentamiento Cristiano - Capítulo 10

El contentamiento... cómo conservarlo - Capítulo 10

10. EL CONTENTAMIENTO... CÓMO CONSERVARLO

 Cuando los tiempos de sufrimiento vienen, ¿Cómo pueden los creyentes permanecer contentos? En este último capítulo consideraremos cinco pensamientos que nos ayudarán a permanecer contentos en tiempo de problemas.

Primero, los cristianos atribulados deberían recordar cuán grandes cosas les ha dado Dios y cuán insignificantes son sus carencias. Son tentados continuamente por aquellas cosas que los no cristianos tienen en demasía, y esto puede traerles infelicidad aunque ellos disfrutan de privilegios espirituales que los inconversos desconocen. Dios les ha dado a los creyentes “toda bendición espiritual en Cristo.” (Ef.1:3) Por lo tanto es malo para ellos volverse infelices, porque les faltan cosas que son terrenales y por lo tanto temporales.

Segundo, los creyentes inquietos deberían recordar las bendiciones que recibieron en el pasado. Por ejemplo, una persona que ha alcanzado la edad de cincuenta años y ha sufrido dos años de enfermedad, debería darle a Dios las gracias por los 48 años de perfecta salud en vez de quejarse por los dos años de enfermedad.

Tercero, los creyentes atribulados deberían recordar que esta vida es corta, pero la eternidad es larga. Sus problemas pronto se acabarán. La Biblia nos dice: “lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria; no mirando nosotros a las cosas que se ven, sino a las que no se ven: Porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.” (2 Cor.4:17-18)

Cuarto, los creyentes atribulados deberían recordar que el pueblo de Dios ha sufrido pruebas mucho más fuertes. Jacob fue el heredero de Abraham e Isaac, pero tuvo que contentarse trabajando muchos años con su tío Labán. Moisés, quien había vivido en el palacio del rey de Egipto, se ocupó en el trabajo de pastorear ovejas por 40 años, y cuando finalmente regresó a Egipto, fue tan pobre que pudo llevar todas sus posesiones y su familia sobre un asno. (Ex.4:20) Elías tuvo que esconderse y ser alimentado por unos cuervos inmundos. Jeremías fue arrojado vivo en un pozo cenagoso. Martín Lutero murió y no dejó nada como herencia a su esposa y a sus hijos. Entonces, ¿Se atreverán los creyentes, hoy en día, a creer que serán exentos del sufrimiento en una manera que no les fue concedido a estos grandes hombres de Dios? Sobre todo, su gran ejemplo en esto como en todas las cosas es el Señor Jesucristo, Quien estuvo peor que las zorras y las aves porque no tuvo donde reclinar su cabeza.

Finalmente, los creyentes atribulados deberían hacer un esfuerzo por alabar a Dios por lo que El les ha dado. Tienen una naturaleza nueva y espiritual; por lo tanto pueden alabar a Dios en formas que le son verdaderamente agradables. Cuando lo hagan, encontrarán que reciben contentamiento verdadero.
Así es el contentamiento. ¿Lo tenemos nosotros? La palabra de Dios nos enseña como obtenerlo. ¿Todavía no hemos comenzado a caminar por ese camino? Es más fácil hablar del contentamiento que encontrarlo. Los creyentes nuevos deberían hacer un esfuerzo para cultivar un espíritu quieto y contento desde el principio de su vida cristiana. Los creyentes viejos deben fijarse cuanto les falta todavía por aprender. Ningún creyente estará satisfecho hasta que encuentre la felicidad verdadera que es otorgada por Dios.


Preguntas que puedan ayudarle en su meditación del capítulo 10:

1. Vea Hechos 16:16-25. Trate de imaginarse como si estuviera en la misma situación de Pablo y
Silas, imaginando lo que debieron haber sentido al ser golpeados y encarcelados por hacer el bien. ¿En
qué forma la oración y la alabanza son importantes para preservar un espíritu de contentamiento en
tiempos difíciles?

2. Cuando usted ha experimentado tiempos difíciles, ¿qué es lo que le ha ayudado a permanecer
contento?

3. Cuando otros creyentes están atravesando por tiempos de prueba, ¿cómo podemos ayudarles a permanecer contentos con la providencia divina?

4. ¿Qué ha aprendido usted de este libro? y ¿Qué diferencia hará en su vida?


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